10 de octubre. Xoco, Ciudad de México.

Van casi tres semanas desde la operación. Lo cotidiano, lo normal, se hace complicado. Desplazarse sólo en el departamento ya es toda una hazaña: pasar del cuarto a la sala, de la sala al baño, de nuevo a la sala, al comedor, de nuevo al cuarto. Me siento como en la canción de Charly García, Yendo de la cama al living, hasta con ese efecto aletargado de las drogas de prescripción que hacen que todo se vaya muy lento y con mucho sueño.

El doctor ya quitó los puntos de las heridas la semana pasada y autorizó que apoye más la pierna izquierda. Esto ha permitido un poco más de autonomía en absolutamente todo, incluso en las idas al baño que no voy a describir porque pues, no es el punto. Sin embargo, se aprecia la mejora, llegar a la remoción de los puntos sin infecciones ni nada extraño era primordial, se convirtió en el primer escalón de una larga recuperación y por fin ya estamos ahí. Ahora toca una nueva visita al consultorio del doctor para ver cómo han sido estos días de mayor movimiento.

El desplazamiento para salir de casa, subir al auto, llegar al hospital, caminar por el estacionamiento, llegar al ascensor, pasar por el pasillo hasta llegar al consultorio es muy cansado. Me agito, comienzo a sudar, llego a la recepción y cuesta un poco hablar para anunciar que he llegado a la consulta. El doctor es joven, amable y empático. Desde el inicio su franqueza ha sido clave para todo este proceso quirúrgico y de rehabilitación. Dice que ahí vamos, en plena recuperación. Hace las pruebas de flexión y extensión que molestan, duelen. Sigue por medir la masa muscular: 2 centímetros menos en la pierna izquierda que en la derecha, no del todo mal para casi un mes de inactividad.

Todo bien; sin embargo, aún no hay autorización para arrancar con la fisioterapeuta. El doctor también la conoce, se llama Brenda. Fue ella quien me mandó con el doctor Salinas y él también manda a muchos pacientes a rehabilitarse con ella. Al ser jóvenes – menos de 40 años – tienen un enfoque mucho más activo y atlético sobre la rehabilitación física de los pacientes.

Sigue la evolución de esto. Más apoyo en la pierna, más y diferentes ejercicios isométricos, la graduación de la rodillera ya permite mucha más flexión, intentando ganar mucha más movilidad y estabilidad. Mientras todo avanza lento, seguiré yendo de la cama al living con todo el disfrute que se le pueda aplicar a la monotonía.

Pronto habrá más contenido en distintos formatos. Sigan al pendiente.

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La chamba

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